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Los ácidos grasos esenciales
AGEs

Por Laia Bárber

               Las grasas son ácidos esenciales para un sinnúmero de funciones corporales. Es indispensable ingerirlas, porque el cuerpo no las produce. Un adulto necesita al día un promedio de 80 gramos. Son fundamentales como fuente de energía y para mantener sano el cabello, uñas y piel. Mantienen nuestras arterias limpias y asisten en la producción equilibrada de insulina. Consumirlos favorece la digestión, disminuye las inflamaciones y sana las heridas; mejora la retención de minerales en los huesos y las funciones hormonales. El hígado y los riñones necesitan AGEs para llevar a cabo sus procesos. Ayudan a que trabaje mejor la memoria, a mantener el ánimo y la concentración.
Esta escueta mención de las ventajas de los ácidos grasos esenciales no hace justicia a la riqueza que nos aportan, pero es un principio. Es preciso cambiar nuestra percepción y prejuicios a la hora de escoger y comer nuestros alimentos con contenidos grasos. Hoy por hoy, es anacrónico pensar en las grasas como sustancias perjudiciales, la naturaleza no sabe fallar.

Los 5 ácidos esenciales

Los ácidos grasos se dividen en tres familias: las grasas saturadas, las grasas insaturadas (Omega 9) y poliinsaturadas (Omega 3 y 6) y, finalmente, las grasas trans. Éstas son las verdaderas responsables de la mala reputación de los AGEs. Están hechas de ácidos insaturados de origen vegetal que se someten a un proceso de hidrogenación. Se encuentran naturalmente en ciertas carnes y productos lácteos, en productos horneados, fritos y a los que se les ha añadido margarina. La industria utiliza grasas trans porque son económicas, evitan que los productos se vuelvan rancios, ayudan a que luzcan brillantes y apetitosos y a que sean untables y crujientes. Su consumo aumenta el colesterlo LDL (malo) y disminuyen el colesterol HL (bueno) convirtiéndose en un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Las grasas trans aparecen como “aceite vegetal hidrogenado” en las listas de ingredientes de los productos comerciales.

Omega 3: Alimentos marinos: algas, pescados aceitosos como el arenque, el salmón y la sardina. Aceites de semillas: canola, girasol, lino, ajonjolí, nueces. Granos: soja. Cereales: avena y quinoa. Legumbres: espinaca, verdolaga y la lechuga. Frutas: aguacate y fresa. La mayor fuente vegetal de Omega 3 es la primer recomendación de esta emisión: la semilla de chía (no contiene gluten y es fuente de proteína, los aztecas la llamaban el alimento de las caminatas por su aporte energético) su aceite aporta un contenido superior al de la semilla.
Omega 9: aceite de soja, maíz, cártamo, girasol, cacahuate, oliva, linaza y en fibra de arroz.
Omega 6: aceites de soja, maíz, cártamo, girasol y cacahuate. Fibra de arroz. Carnes rojas, huevos, productos lácteos.

Para aliñar nuestras ensaladas, lo óptimo es usar el aceite de oliva como base y agregarle un poco del aceite de chía y/o linaza. Más del 90% de la población sufre de deficiencia de Omega 3, nuestra dieta tiene un desequilibrio en la relación de ácidos grasos Omega 6 a Omega 3. Con el abandono de la dieta mediterránea y la comida industrializada comemos demasiado Omega 6.

La segunda recomendación es el aceite de coco virgen, el único que resiste altas temperaturas sin convertirse en grasa trans. Podemos freír con un poco del aceite de coco y esperar a que los platillos se entibien para agregar el aceite de oliva o ajonjolí que hacen una delicia de lo que sea que condimenten. Los ácidos grasos de cadena media como el aceite de coco contienen menos calorías que el resto de los aceites. Es ideal para los deportistas, pues es una excelente fuente de energía. Otra ventaja sobre los demás es que evitamos los solventes que la industria utiliza como la acetona, cloroformo o formaldehidos para procesarlos. Las propiedades únicas del aceite de coco lo hacen, en esencia, un antibacterial, antiviral, antimicrobiales y antifungal natural. Los ácidos grasos de cadena mediana no tienen efectos negativos sobre el colesterol y ayudan a proteger el corazón. Es ideal para humectar la piel y el cabello.

La información contenida en esta red es de carácter informativo y/o divulgativo. No puede ser considerada sustitutiva de prescripción, diagnóstico o tratamiento médico.

 

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