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El Reino
Emmanuel Carrère

 

Por Laia Bárber            

     

     Para quienes sea tan sorprendente como fascinante que hoy en día la espiritualidad de millones de personas la rija el mensaje de un hombre que vivió hace dos mil años, este bimestre recomendamos la lectura de El Reino. Este libro de género impreciso del autor francés Emmanuel Carrère es, entre muchas otras cosas, una pesquisa histórica sobre las décadas posteriores a la crucifixión. La otrora inconcebible libertad para declararse ateo, agnóstico o creyente en lo disparatado y, además, escribir sobre ello sin ser perseguido, en el siglo XXI hace de las tribulaciones de un occidental, el lujo de esta recomendación. Carrère se presenta en su obra como “un escritor que trata de comprender cómo se las arregla otro”, y confiesa que “le parece evidente que a menudo inventa” (El Reino, E. C.), confiesa refiriéndose a dos escritores: el médico macedonio, Lucas, y Saulo de Tarso; autores de los Evangelios y Hechos de los Apóstoles y, las Epístolas, respectivamente. En su intento por contextualizar el escenario tan alejado de su propio tiempo, sin tinturas épicas, El Reino es una obra en la que la verosimilitud es una de las principales motivaciones del autor, quien con naturalidad coquetea entre lo banal y lo visionario. El estado de gracia de San Lucas, tan bellamente plasmado por Hals, es en El Reino, justamente, el señorío que el autor desentraña. En él, en el reino de los primeros cristianos, el lector encontrará a una comunidad inspirada por su encuentro cercano con el amor y la hermandad.

El reino

Hals, San Lucas

     En la primera parte, Carrère relata su conversión al catolicismo habiendo sido el tipo de persona, que como aseguraba Borges, “podía creer en la teología como una rama de la literatura fantástica” (El Reino, E. C.). Explayándose en los años que fue un devoto feligrés, mismos que documentó en diarios, construye el monólogo de un eccehomo a merced de la impotencia y el resentimiento, cuando, “apasionadamente, he deseado hacer, he sabido hacer y ya no puedo hacer. Paso en la iglesia, una hora, dos horas, hipnotizado. Las ideas de Cristo, de la vida en Cristo, se vuelven irreales. ¿Y si la realidad fuera una agitación vana, ambiciones frustradas? Si la ilusión fuera...”, se atormenta Carrère. (El Reino, E. C.)


     Con el rigor de la crónica, pero sin su estrechez, en la segunda parte, en ocasiones, repetitiva y desordenada, Carrère presenta la investigación histórica que lo hace cavilar sobre qué tipo de hombres pudieron ser Lucas y Pablo. Copado por textos en los que la constante es la falta de correspondencia, la disparidad del sentido, la autenticidad y datación contestables, la interpretación de Carrère es un camino narrativo que, hasta cierto punto, reconcilia al lector con los desmanes de un canon que rompió el encanto.

     El Reino también tiene algo de auto-ficción, género del que ya hemos hablado antes en este blog (2013 sección libros: HHhH http://caprichosdeautor.com/hhhhmn.html, y La fiesta del oso, http://caprichosdeautor.com/lafiestadelosomn.html), cuya particularidad consiste en combinar capital biográfico con elementos ficticios, fungiendo el autor como narrador y personaje.  Aun cuando parezca imposible, el último libro de Carrère también es literatura de viajes sobre uno muy lúcido hacia “la ciudadela griega” y “la teocracia judía” (El Reino E. C) desde donde dos hombres preservaron para nosotros el testimonio de lo que sería un vestigio inefable y sublime.

 

 


El Reino
No-ficción
Emmanuel Carrère
Anagrama 2008, No ficción

 

 

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Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2016, (Bimestre Octubre-Noviembre 2016).