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La Fiesta del Oso

Jordi Soler

Por Laia Bárber

 

Never trust the teller, trust the tale.
D.H. Lawrence

  Con la novela HHhH del francés Laurent Binet se inauguró el ciclo de novela histórica y de autoficción. La novela histórica busca abordar temas actuales desde hechos históricos, el autor trabaja desde la investigación y no desde la experiencia de primera mano. Añadir a este sub-género el matiz de la autoficción produce un efecto interesante. Para darle una probada, la recomendación de este segundo bimestre es La Fiesta del Oso del mexicano Jordi Soler. Esta novela breve está elaborada, en gran medida, con los ingredientes utilizados por Binet: "la puta guerra", como la llama Soler, es el escenario y, el autor, el protagonista o autor-investigador.

 

La fiesta del oso

“Voy contando lo que hasta hoy he sabido”, anuncia Soler a manera de preludio. En HHhH, Binet se conduce en estricto apego a sus escrúpulos, él cree que la historia debe releerse, pero no reescribirse; a Soler lo legitima un cartel y una fotografía, dos pistas que hacen de señuelo. El cartel que incluye en el capítulo dos, invita a una conferencia que dio Soler en abril del 2007, donde una mujer le entregó una fotografía (la de la portada), tomada en el frente aragonés en el año 37. Es a pie de foto que el autor emprende las pesquisas de un familiar prófugo en los Pirineos.
Existe una diferencia sustancial entre las obras de ambos autores, mientras Binet comparte abiertamente con el lector su dilema entre imaginar y dar testimonio; Soler construye la ilusión de autenticidad y veracidad entorno a un relato cuyo grado de veracidad o ficción es indescifrable; anti-ilusionista vs ilusionista. Es en este sentido que la crónica y otros textos históricos se distinguen de la novela histórica, el historiador narra lo sucedido y el literato, lo que pudo ser. Tanto Binet como Soler entablan con sus historias un diálogo que les permite ser juez y parte.

De la búsqueda épica del tío Oriol es responsable el propio abuelo de Soler, quien jamás se resigna a dar por muerto a su hermano. Incluso, desde su exilio en Veracruz, se encarga de mitificar al hermano desaparecido. El tío Oriol, quien en tiempos de paz tocaba el piano sin pena ni gloria, encarna la metáfora de la patria perdida y la patria cautiva que fue España para muchos exiliados republicanos. Como Binet transita Checoslovaquia, Jordi anda los senderos que supone recorrió el tío Oriol. Rescata un sinfín de documentos preservados por las burocracias española y francesa en esa franja fronteriza minada de relieves y despeñaderos que es el Pirineo. Esta es la historia de quienes huyeron de represalias franquistas tanto como de los campos para refugiados en Francia donde confluyeron judíos asistidos por la resistencia y republicanos rescatados por un hombre gigante de apellido Noviembre.

Desde los primeros párrafos atrapa la cadencia de una prosa melódica de café que se platica y que va calando por sinuosa y modesta, por cuidada y pulcra. La abundancia de puntos de giro en los que la historia se renueva y abre ventanas cuando el lector menos lo espera, es un regalo de la estructura. Conforme se deshebran los primeros capítulos, se nos lleva a consideraciones sobre de la brutalidad y la conmiseración en tiempos de guerra, con la ingenuidad que un camarógrafo de National Geographic filma la cacería de un grupo de leonas. Bajo la lente de Soler, se corre el riesgo de suponer que pertenecemos a una especie distinta a la del asesino, el asesinado y la víctima.

A falta de historia oficial, Soler desgañita la historia como una hija más de la memoria colectiva para subirnos al tren de los recuentos, “se sabe, se dice, se cuenta”; ¿con qué ojos debe contarse una historia que se proclama verídica? ¿Binet antepuso sus escrúpulos para darnos margen o para quitárnoslo? ¿Soler se inventa la existencia de un cartel y una fotografía para engatusarnos o para compartir la radiografía de una leyenda? Porque la ficción es la realidad nuestra de cada día, ¡Celebremos la novela histórica!

 


La Fiesta del Oso
Jordi Soler
Mondadori
2009  

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Historial de comentarios: La fiesta del oso
Nombre: Fecha: Comentario:
Francesc Rovira Llacuna 26/12/2012
Como dijo el escritor británico Michael Korda, ?a veces la verdad sólo puede decirse a través de la ficción?. Una novela, aun siendo ficticia, transmite la realidad ?con toda su crudeza? mucho mejor que la simple exégesis de los hechos históricos. El lector sabe que los personajes y las acciones que se narran, aun siendo inventados por el escritor, reflejan multitud de situaciones reales ividas por personas de carne y hueso cuyos nombres no han pasado a la historia.
Victoria Flores 01/11/2012
Leí el libro gracias a la sugerencia de Bárber y coincido con lo que escribió en la reseña. Soler nos conduce hasta Oriol por un camino sinuoso y lleno de enigmas; su lectura, como bien dice Bárber, es un deleite. Quisiera comentar que la página es más grande que la pantalla de mi ordenador (que es grande) y tengo que mover la barra horizontal para leer completo.

Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2015.