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Concierto para oboe y violín en si bemol mayor, RV 548: II largo

Lucio Antonio Vivaldi

Por Laia Bárber

 

        Antonio Vivaldi nació en Venecia el 4 de marzo de 1678. Su padre, antes de ingresar como violinista a la prestigiada orquesta de San Marcos, fue barbero. Como a otros niños prodigio, fue el padre quien lo enseñó a leer música y a tocar el violín desde pequeño. A los quince años y contra su voluntad, sus padres lo ingresaron en un seminario cercano a su casa. En 1703 se ordenó sacerdote y comenzó a trabajar como profesor de violín en el Pio Ospedale della Pietà, una institución estatal destinada a formar en la música a jóvenes huérfanas.

Antonio Vivaldi

Como virtuoso del violín, Vivaldi ejerció una importante influencia en los músicos de su época. Compuso 400 conciertos para uno, dos, tres y cuatro violines, para violonchelo, viola d’amore, mandolina, flauta, flautín, oboe, bajo, trompeta, cuerno y para varios conjuntos, 53 sonatas, alrededor de 50 obras sacras, un oratorio, numerosas cantatas y alrededor de 40 óperas. Además de ser uno de los primeros en utilizar cadenzas, estableció la forma en tres movimientos para los conciertos que sirvieron de modelo en toda Europa.

Vivaldi compuso al menos diecisiete conciertos para oboe y cuerdas, en 1720 el Concierto para oboe y violín en si bemol mayor, RV 548 (Ryom Verzeichnis, musicólogo alemán que catalogó y publicó en Leipzig en 1973 la obra de Vivaldi). La recomendación de este bimestre es el II movimiento, largo. Interpretado por la Filarmónica de Berlín con Nigel Kennedy (Reino Unido 1956-) como solista es un remanso que en tonalidad menor desciende y escala sin demasiada agonía.

En la corte francesa la producción musical estaba estructurada burocráticamente en organizaciones, una era la Grande Écurie formada por los conjuntos de viento y percusión para tocar al aire libre. En 1651 en la Corte de Louis XIV, el Rey Sol, Hottettere ingresó en la Grande Écurie y con la ayuda de Philidor y Jean Baptiste Lully experimentaron con las chirimías, un instrumento militar, e inventaron el primer oboe.

Los estudiosos apuntan a que la obra del Cura Pelirrojo, como se le llamó, buscaba captar el despertar sensible del ser humano hacia el color y el movimiento de la vida. En la belleza de su arte melódico subyace un amor a la vida que además de insignia de esplendor despliega el aprecio de un veneciano a los vuelos del barroco.

 

 

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Rocío Arocha 02/Ene/2014 Laia: tus recomendaciones son excelsas, enriquecen mi vida. Tienes un gusto artístico maravilloso. Gracias por este esfuerzo, escuchar a Vivaldi en este Concierto es sublime. Un abrazo.

 

Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2014, (Bimestre Enero-Febrero 2014).