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Sean Penn entrevista a El Chapo

Por Laia Bárber



     Hay situaciones y hechos que son inéditos y, por ende, difíciles de procesar, quizá no totalmente nuevos, pero sí, sorprendentes. Suelen dar vueltas en nuestra cabeza y resurgir en conversaciones en las antesalas y sobremesas hasta que les encontramos lugar. Sucede en el organismo con el amarillo No. 5 que aparece con el código E103 en las etiquetas de frituras, bebidas y dulces. Cuando se ingiere recorre nuestros sistemas hasta ser almacenado en alguna alacena grasa del cuerpo. Al no existir en la naturaleza, el ser humano está incapacitado para metabolizarlo. Otro buen ejemplo de la cualidad inédita, es, precisamente, la recomendación de la sección Vida
de la emisión XVIII, un artículo del actor estadounidense Sean Penn publicado en la revista Rolling Stones sobre El Chapo.

Sean Penn entrevista a El Chapo

     Por intermediación de la actriz mexicana Kate del Castillo, Sean Penn se reunió con el líder del cartel de Sinaloa después de su segunda escapatoria del penal El Altiplano. Después de dicha reunión, El Chapo consintió a una entrevista vía BBM que se publicó el 9 de enero, un día después de que El Chapo fuera recapturado. Esta entrevista se integró al relato del periplo del actor que interpreta a un periodista que se reúne con El Criminal. Tenemos una entrevista mediocre y una novella sobre la osadía de un ciudadano para reunirse con el criminal más buscado en Occidente, específicamente, por el Imperio de Occidente y su satélite en el combate al narcotráfico al sur del Río Bravo. Literariamente, la narración tiene su valor en tanto deja caer con sutileza cierta erudición; está bien escrita y estructurada con lógica y corrección; el lenguaje además de florido es creativo, preciso y puntual. Se trata, en resumen, de un respetable ejemplo de periodismo narrativo. Podrá chocarnos la importancia que el autor se da y la extrema ideación del peligro que corre; sin embargo, lo fundamental no radica en si el artículo tiene madera para gustar y engatusar, sino en el fenómeno que en él se manifiesta con bombo y platillo: ¡Nos fascinan los monstruos! Hemos concedido estatus de celebridad al villano por administrar cualidades del héroe para destruir. Interesarse en El Chapo no debe desvirtuarse en admiración por El Chapo.

     
     Para curarse en salud, Penn asegura al inicio del relato que no cobra cuando hace periodismos. ¿El desparpajo para planear y llevar a cabo el encuentro será ejemplo del decadentismo que vivimos y la ligereza con la que nos entretenemos viendo películas y series sobre narcotraficantes, mafias y delincuentes? Me viene a la memoria la trata de esclavos que terminaron en escuelas para gladiadores destinados a entretener no solo al pueblo romano, si no a miles de habitantes en la periferia de la capital, incluidas las mujeres de alcurnia y, especialmente, el emperador Tito. ¿Será cosa de nuestra especie eso de que nos guste ver morir y matar? ¿Será que el monstruo del narcotráfico nos atrae contra toda lógica para hurgar en la mecánica del mal que a fuerza de repasar y releer banalizamos?  —Hannah Arendt—. ¿Como a El Padrino de Puzo y Coppola será que las generaciones venideras, sometidas por el miedo, considerarán cine de arte El Gran Escape del Chapo?

     Penn adorna y legitima su relato con verdades y premoniciones. Tiene la fórmula adecuada que combina el género de catástrofes: acción y drama. ¿Es ética la humanización de un criminal o es un tema de ortodoxia? ¿Es un buen síntoma enaltecer las peripecias de alguien como El Chapo o se trata precisamente de los primeros brotes de una quebrantada visión del mal? Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, México es el tercer país en el mundo con más muertos por conflictos armados después de Siria e Irak. Si el monstruo que salió de debajo de la cama es el narcotráfico y la esencia del monstruo es nuestra propia sombra, ahí está la respuesta a nuestra torcida fascinación: “El narcotráfico c’est moi”. Si nuestra particular propensión al mal —dejemos afuera el problema de adicción al norte del Río Bravo— ha creado tal engendro, ¿será posible que estemos viviendo la depuración que precisan las heridas de un pueblo mestizo demasiado abusado y una elite demasiado abusadora? El monstruo emerge de las diferencias; su cuerpo es cultural y no es sujeto de categorización. El monstruo habita y define las fronteras; nos da identidad; el monstruo es nuestra contención y el desafío a ser contenido, es nuestro hijo y alter-ego; es el miedo que no se ha metabolizado. Antes de que Narciso adorara su imagen en el espejo, ya el cavernícola se admiraba en un charco de agua estancada y nauseabunda.

Entrevista de Sean Penn a El Chapo:
Versión en inglés
Versión en español


 

 

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Comentarios: Sean Penn entrevista a El Chapo
Fecha: Comentario:
04/Mar/2016 Wow! Qué manera de escribir tan interesante. Me encanto! La sinceridad en tus palabras son de verdad inspiradora.  
     

 

Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2016, (Bimestre Mar-Abr 2016).