Registro

Sigue el blog por Email
Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.







 

 

Serafina

De Martín Provost

Por Laia Bárber

   

     “Me interesaban sobre todo las naderías, las ausencias, lo que ocurre fuera de cuadro, los pequeños misterios”, explicó Provost (1957 Brest-Francia) sobre su película Serafina. Su declaración es precisa, en las primeras escenas vemos a una mujer recolectar objetos como una bruja se abastece de bayas. La sucesión de acciones insustanciales son el aglutinamiento de imaginario del que se nutre Serafina para pintar al fin de cada jornada. Se desvía del trabajo a casa para beberse el bosque; desnuda se deja mecer por el cauce del río que atraviesa su natal Senlis; abraza la corteza de un árbol desde la castidad e indigencia plenarias.

Serafina

El biopic de Provost ganó siete premios César en 2008, “El peligro de un guión basado en un personaje real es quedarse en la anécdota, la ilustración y dejar de lado el misterio, la humanidad, las contradicciones, la vida interior”, añade. Sus palabras resumen su bien lograda intención. Séraphine Louis (1864–1942) fue una pintora francesa de estilo naïf, criada en un orfanato de monjas; fue pastora, sirvienta y lavandera hasta que en 1912 el coleccionista y marchant de arte Wilhem Uhde descubre casualmente su obra. La película se detiene en los últimos veinte años de su vida.

Una obertura sin parlamentos y trama, muy al estilo y tempo impresionista francés, nos permite seguir el rastro del personaje robusto y desarticulado. De un paraje a otro, recorre el mundo que habita en solitario y que intuimos inspira su esencia salvaje. Es un ser que olisquea, saborea y palpa con gula indómita, para elaborar las tinturas hechas de arcilla que recolecta, de trementina que roba de los cirios de la parroquia y de sangre animal. Solamente en busca del blanco se acerca a la tienda donde el dueño, inútilmente, le advierte que ahorre para calentarse durante el invierno e, inútilmente también, se despide de ella sin recibir respuesta.   

El deleite no viene de enterarnos que su mecenas lo fue también de Picasso, Braque, Rosseau y otros artistas condenados al Salon des Refusés en París; sino de la relación que se teje entre dos personas sensibles a quienes el valor de la soledad y la campiña cautiva como una musa.
Cuando gracias a la venta de sus cuadros Serafina tiene acceso a lienzos enormes, su rutina se torna esquizofrénica, literalmente, la hace desfallecer. Hay magia en observar el éxtasis que experimenta después de transformar aquello que percibe en still lifes alados de carácter pérfido. Serafina asegura a una monja, que pinta por instrucción de su ángel guardián; de lo que podemos inferir que a la par del viento y un cielo tórrido, la espiritualidad se plasma.

Como una depredadora que acecha desde la inmovilidad y la reclusión, Serafina es una hechicera, una cantora, devoradora de estímulos que como asegura Pinkola, C. (2007) para “recuperar su voz, sus valores, su imaginación, su clarividencia, perspicacia y cuentos” acuna visiones. Sobre la recomendación de este bimestre, Serafina, hay poco que explicar, pues hay que verla para ahondar en el sentir de una mujer libre.

Serafina en Youtube

 

Séraphine
Género: Biopic
Director: Martin Provost
Guión: Martin Provost/Marc Abdelnour
2008

 

 

Comentario:



Comentario:



Historial de comentarios: Serafina
Nombre: Fecha: Comentario:
     

 

Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2014 (Bimestre Junio-Julio 2014).