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Siciliana, Opus 78

Gabriel Urbain Fauré

Por Laia Bárber

 

     En los últimos años de su vida, Gabriel Urbain Fauré (1845-1924) al igual que Beethoven y Smetana, perdió completamente el sentido del oído.
Becado por el obispo de su pueblo natal, Pamiers, pasó once años en la Escuela de Música Clásica y Religiosa fundada por Louise Niedermeyer en París. Se inició en la profesión musical como organista en diversas parroquias parisinas antes de convertirse en maestro del coro de la Madeleine en 1877. Fue profesor y luego director del conservatorio de París durante quince años, donde llevó a cabo una serie de reformas que le ganaron el sobrenombre de Robespierre; una de ellas fue abrir el repertorio a obra de Wagner. A los 19 años, siendo aún estudiante compuso el Cantique de Jean Racine que se considera su primer gran composición, a los 41, el Réquiem que para los expertos es su mayor obra.

Siciliana, Opus 78

Fauré sirvió en el campo de batalla durante la guerra franco prusiana, al término de su servicio se relacionó con un grupo de músicos allegado a Saint-Saën, su mentor y amigo, juntos formaron la Société Nationale de Musique con el objetivo de promover la música francesa y a los jóvenes talentos. En 1920 recibió la Gran Cruz de la Legión de Honor.

La recomendación de este bimestre es una de sus composiciones más apreciadas, la opus No. 78 Siciliana. Durante el barroco, la siciliana fue una forma musical o género que se incluía como uno de los movimientos de una obra de mayor extensión. Más tarde se utilizó para componer arias y también como una danza. Del siglo XIX en adelante, los compositores como Fauré utilizaron esta forma musical para dotar de un aire melancólico y pastoral a sus composiciones.
La opus No. 78 nació como un esbozo orquestal destinado a El Burgués Gentilhombre de Molière en 1893. Un alumno suyo la orquestó para la obra Pelléas y Mélisande de Mäterlinck en una producción que el mismo Fauré dirigió en el teatro Príncipe de Gales en Londres. Es una de las obras más interpretadas por los flautistas. La práctica común de los editores era probar una variedad de arreglos que fomentara las ventas, así fue cómo surgió la versión para violonchelo y piano publicada por Metzler y Hamelle en 1898 con dedicatoria para el chelista británico William Henry Squire.

Esta emisión incluye, en el espíritu impresionista por la búsqueda de timbres, tres arreglos; el de flauta trasversa y arpa: http://www.youtube.com/watch?v=MUj7NgFHYB0&list=RDKweXColOsgQ, el de flauta y piano: http://www.youtube.com/watch?v=KefRobr3-3o y el de chelo y piano: http://www.youtube.com/watch?v=U5Y0uQLgriA  para su apreciación a manera de cata.

Como expresionista y precursor del impresionismo musical, en la Siciliana, Fauré invita desde la nostalgia melódica a la contemplación de un mundo fabular. En dos ocasiones visitó Béziers en su Francia natal; una para estrenar su ópera “Prometeo” en Las Arènes con 800 intérpretes y 10,000 escuchas. La segunda para asistir a un homenaje a su trayectoria musical; aprovechó el viaje para conocer la tienda de antigüedades musicales regenteada por Medea de Béziers. Maravillado por su sensibilidad artística y la forma en que se desenvolvía pese a su ceguera, él que ya comenzaba a perder el oído, la llevó a vivir a Paris y la ingresó en el Instituto para Jóvenes Ciegos donde permaneció los siguientes diez años, la historia de Medea de Béziers pueden encontrarla en la novela “Huérfanos sin abrigo”.  

 

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Laia Bárber, Todos los Derechos Reservados © México 2014, (Bimestre Junio-Julio 2014).